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CALF: De la utopía cooperativa a la caja negra de la política neuquina

El botín predilecto de la política neuquina.

CALF: De la utopía cooperativa a la caja negra de la política neuquina

El botín predilecto de la política neuquina.

 

Hoy nos convoca un tema que cala profundo en la fibra social de nuestra ciudad. Hablar de CALF —la Cooperativa de Agua, Luz y Fuerza de Neuquén— no es referirse a una simple prestadora de servicios. CALF nació en la memoria de nuestros abuelitos y pioneros como un emblema de solidaridad, una herramienta comunitaria concebida por y para los vecinos, donde cada usuario no era un mero cliente, sino un asociado, un verdadero dueño de la entidad. Sin embargo, la triste realidad que hoy presenciamos dista años luz de aquel espíritu fundacional. Lo que debió ser un refugio cooperativo se ha metamorfoseado en una empresa corporativa de opacidad impenetrable, blindada por balances inexpugnables que nadie puede auditar con rigor y que ocultan el verdadero destino de los fondos aportados por los asociados.

CALF se ha transformado en el botín predilecto de la política neuquina. En su caja recaudatoria abrevan, sin distinción de banderas, tanto los oficialismos de turno como las supuestas oposiciones. Se ha instalado en su seno un nepotismo obsceno y despiadado, donde los cargos gerenciales y las vocalías de conducción no se asignan por capacidad, idoneidad ni por mérito, sino por el apellido, el favor político o la obediencia debida a las cúpulas gremiales y partidarias. La cooperativa pasó de ser la casa de los vecinos a convertirse en la guarida de privilegiados.

Lo verdaderamente alarmante es la impunidad con la que esta conducción opera, amparada por un ecosistema político que no conoce de grietas cuando de negocios se trata. Con la venia de los gobiernos nacionales —ayer bajo el sello kirchnerista-pejotista y hoy amparados en la complacencia mileista—, esta conducción ha logrado neutralizar y abolir en la práctica el Estatuto Social de la cooperativa. Han reducido el proceso electoral a un simulacro, a una democracia burda y vaciada de contenido. Con la complicidad omisiva o deliberada del INAES y el guiño del poder judicial, se han erigido barreras burocráticas e insalvables para impedir la participación real de las listas independientes, proscribiendo sistemáticamente a los auténticos dueños de la cooperativa: los asociados.

Esta entramada red de complicidades entre políticos de carrera y referentes sindicales no solo ha blindado a la cúpula directiva, sino que ha anestesiado los mecanismos de control. Los reclamos de los asociados han tropezado repetidamente contra una pared de silencio en el Concejo Deliberante capitalino y en la justicia neuquina.

Y es en este contexto de desprotección ciudadana donde se perpetra el abuso más vil. Para tapar el despilfarro económico y la no gestión de años, la conducción ha trasladado compulsivamente a la factura de luz deudas que los vecinos jamás generaron ni provocaron. Por si fuera poco, nos han encajado "contribuciones" forzosas, como la tasa destinada al nuevo Complejo Ambiental de Neuquén. Se trata de un mecanismo extorsivo: al usuario se le impone la obligación de pagar estos rubros en una misma liquidación unificada. Si el vecino pretende negarse a financiar los desmanejos de la dirigencia y quiere abonar únicamente el consumo de la energía que utilizó, la respuesta del sistema es expeditiva: el corte del suministro eléctrico. Se utiliza un servicio esencial para asegurar el cobro de jugarretas políticas e impuestos encubiertos.

En paralelo, asistimos al relato oficialista de un Estado Municipal que enarbola con orgullo banderas de superávit económico. Pero ¿cuál es el verdadero costo de ese superávit? Es un superávit dibujado a costa del bolsillo de los ciudadanos, obligados a financiar a través de la factura de luz obras que distan de ser prioritarias. El intendente y el gobernador hacen demagogia y propaganda con recursos que no les pertenecen, mientras las verdaderas demandas de la población continúan en el abandono: la falta de viviendas dignas, la escasez de servicios básicos en los barrios, escuelas y hospitales públicos en condiciones deplorables, y una red vial deteriorada para el ciudadano que vive y trabaja en la ciudad, que contrasta con la infraestructura vial ejecutada con celeridad para las grandes empresas que financian sus campañas políticas.

Neuquén no puede seguir naturalizando el despojo. Es hora de que los asociados recuperemos la memoria, exijamos la apertura irrestricta de los números de la cooperativa y restituyamos a CALF el sentido social y transparente para el cual fue creada.

Soy Ricardo Huarte. Esto es Sin Fronteras, por FM COSMOS 90.1, La Señal del Neuquén. USTEDES SAQUEN SUS PROPIAS CONCLUSIONES

Fuente: www.fmcosmos.net.ar

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