
“La pobreza es una manta demasiado corta y cada cual tira para su lado” (Eduardo Galeano).

“El 90% de los chicos que nacen en hogares pobres mueren pobres por más capaces que sean. Más del 90% de chicos que nacen en hogares ricos mueren ricos por más estúpidos que sean. Por lo tanto, el mérito no es un valor” (Joseph Stiglitz).

En estos días, finalmente se conocen los índices de pobreza e indigencia en el país. En Tucumán, por ejemplo, la pobreza urbana es del 43,5% y la indigencia es del 8%, es decir, la mitad de la población local que vive en la ciudad exhibe una privación severa de necesidades humanas básicas.

El sueldo mínimo vital y móvil pasa de $65.000 a superar a superar los $80.000.
El valor de una canasta básica familiar es de $177.063.
La inflación anual es del 100% y la de la canasta familiar excede holgadamente dicho porcentaje.

Hace una semana en la vereda de la “Casa Rosada”, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, fallece una niña “en situación de calle” de a penas tres meses, cuyo padre es tucumano.

No se trata de abrumar con números porque son seres humanos y, además, compatriotas; sólo de exponer ejemplos de una realidad lacerante en la que, por un lado, se profundizan las desigualdades y, por otro lado, se acentúa una Argentina del privilegio y de las canonjías.
Existen otras pobrezas de las que no se habla ni escribe; probablemente, porque quienes deben enseñar a chicos, adolescentes y jóvenes, como los que se auto perciben comunicadores sociales, también las poseen.
Estas pobrezas son la ética e intelectual de los cuadros dirigenciales- desde los que están en la “primera línea” hasta los de “base”, tanto conservadores como de la “izquierda”
Mientras tanto, en Buenos Aires instalan candidatos a nivel nacional con olor verde oliva en versión femenina y en el orden doméstico a un abogado que hace gala y honor de su apellido cuyo reflejo es el de un rostro misérrimo de los grupúsculos del privilegio e inequidad.
Hasta utilizan una hiper sensible causa penal con demagogia punitivista para posicionar a un hombre que más que de derecho es “de derecha”.
En la geografía tucumana, por su parte, la dupla Osvaldo Francisco Jaldo- Juan Luis Manzur está preocupada al extremo que aprovechan la denominada “semana santa” – para la feligresía católica- para organizar un “vía crucis” en la zona montañosa de Raco, debido al abrupto descenso que muestra una última encuesta que evitan-vanamente- que trascienda según la cual son derrotados no sólo para los cargos de gobernador y vice

sino también para ocupar la intendencia de San Miguel de Tucumán- cuya candidata por el peronismo es la médica Rossana Elena Chala,
a quien acelera un proceso una fiscalía federal en una investigación en la que se le endilga el favorecimiento a familiares, amigos y delegados comunales acólitos a Manzur, con la colocación de vacunas, en el contexto más duro de pandemia, en clara transgresión a disposiciones provenientes de autoridades de la nación.

En las tierras de Monteagudo y Alberdi, la contra cara es el ignaro Sergio Francisco Mansilla, legislador del justicialismo, verbigracia.

Siguen en la nómina de ignorantes varios comisionados comunales que ni siquiera hablan sino balbucean.
La mediocridad vence ampliamente a la educación, cultura y sacrificio.
Escuchar la carencia lexical de Manzur y Jaldo es el espejo de la escualidez del pensamiento y del razonamiento serios.

Este binomio, al mismo tiempo, se especializa en la humillación a sectores desaventajados con la entrega de un par de casas cuando el déficit habitacional es cada más pronunciado.

El analfabetismo es el paradigma político educativo en donde se declara la independencia el 9 de julio 1816 pues, de ese modo, los herederos de Juan Perón y Eva Duarte cuentan con un rebaño rentado.

Las taperas abundan, incluso, en espacios céntricos.

Las personas que se alimentan de la basura de los que mandan aumentan considerablemente, en una provincia en la que en casi cuarenta años desde el advenimiento de gobiernos constitucionales es conducida por el peronismo durante treinta y seis años , con la excepción del lapso comprendido entre 1995-1999 en la que es dirigida por el genocida Antonio Domingo Bussi.

Aparecen, entonces, nostálgicos de las botas con el aliento de los descendientes de milicócratas y curias, con micrófonos y pantallas de televisión.
Por tanto , parafraseando al economista Paul Krugman:” Estamos en una situación donde los peores parecen estar triunfando”.

Por ello sostiene, con impecable docencia e implacable decencia, el uruguayo Eduardo Galeano:

“De los pobres sabemos todos: en qué no trabajan, en qué no comen, cuánto no pesan, cuánto no miden, qué no piensan , qué no votan, qué no creen…. SÓLO NOS FALTA SABER POR QUÉ LOS POBRES SON POBRES. ¿SERÁ POR QUÉ SU DESNUDEZ NOS VISTE Y SU HAMBRE NOS DA DE COMER?”
DR. Gustavo Morales
MP 3924
Abogado Penalista





